lunes, 11 de agosto de 2008

El poder de las p a l a b r a s.



El mundo fue creado de palabras, Dios habló y el mundo se creó.

Las palabras tienen poder cuando Dios las pronuncia. Las palabras también tienen poder cuando los seres humanos las declaran.

Cuando un padre le dice a su hijo, eres un bruto, no sirves para nada. Son palabras que tarde o temprano producirán un resultado.

Cundo un conyugue le dice a quien le profesó amor por toda la vida, que ya no lo ama, que lo odia, que lamenta haberlo conocido, tarde o temprano logrará crear heridas tan profundas que no podrán ser curadas.

Las palabras tiene poder en boca del político, en boca del lidere revolucionario, en boca del profesor universitario, no importa quién las diga tiene poder. Y cuando las palabras se pronuncian una y otra vez calan tan profundo que modifican las vidas de las personas, modifican las circunstancias, tiene el poder de cambiar el presente y creer un nuevo futuro.

Jesús dijo que si le hablamos a la montaña ella se movería de la tierra al mar, también dijo que si confesamos con nuestra boca y creemos con el corazón podemos ser salvos.

Tenemos que hablar las palabras correctas, apropiadas, hablar las palabras de Dios. No es necesario confesar lo que vemos, las circunstancias, las cuales muchas veces son negativas.

Si consideramos que no tenemos nada bueno que decir, lo mejor es no decir nada.

En mi vida lo he probado y me ha dado resultados, hablar sobre que lo queremos, hablar sobre la realidad que deseamos, hablar sobre lo que Dios quiere de nosotros. Si queremos un futuro mejor no solo debemos hacer cosas diferentes hoy sino que también debemos hablar diferente.


Somos el resultado de las palabras de ayer, cambiemos nuestras palabras hoy, para que el mañana sea mejor.


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